El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) se solidariza con la colega Delfina Celichini y advierte que el tono utilizado por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en su réplica pública tiene un claro efecto intimidatorio.
La periodista del diario La Nación publicó un artículo en el que analiza los cambios dispuestos por un decreto del presidente Javier Milei en los servicios de inteligencia del país. Posteriormente, a través de sus redes sociales, la SIDE difundió una respuesta al informe que incluyó agravios personales dirigidos a la periodista.
FOPEA recuerda que todo funcionario público y todo organismo estatal tienen derecho a opinar, aclarar o disentir con el contenido de una nota periodística. La réplica es una herramienta legítima en una sociedad democrática. Sin embargo, lo que no resulta aceptable ni convalidable es el recurso a la descalificación personal, el agravio o la intimidación como forma de respuesta frente al trabajo periodístico.
En este caso particular, la situación adquiere una gravedad adicional, ya que las descalificaciones provienen de la SIDE, un área del Estado que, desde el retorno de la democracia, ha estado envuelta en reiteradas denuncias vinculadas a utilización política y espionaje interno. El uso de un lenguaje agresivo desde un organismo de estas características resulta especialmente preocupante.
Sin dudas, el tenor de la respuesta oficial excede el marco de respeto que debe imperar en una crítica, discrepancia u opinión, y contribuye a exacerbar un clima de hostilidad e intolerancia contra el periodismo. No es casual que, a partir de esa réplica agresiva, la colega haya sido hostigada y estigmatizada en redes sociales por cuentas afines al Gobierno.
FOPEA advierte, además, que el efecto intimidatorio se ve profundizado cuando el propio Presidente de la Nación amplifica este tipo de mensajes, al replicar desde su cuenta oficial agravios contra periodistas, como ocurrió durante la jornada de hoy. Este comportamiento legitima la agresión, refuerza la estigmatización y contribuye a un entorno adverso para el ejercicio del periodismo.
FOPEA subraya que este tipo de prácticas afectan la libertad de expresión, fomentan la intimidación y la autocensura, y resultan incompatibles con los estándares democráticos. Los funcionarios públicos, y en especial quienes ocupan las más altas responsabilidades institucionales, deben sostener una actitud de tolerancia frente a la crítica y respeto hacia las informaciones y opiniones periodísticas.